-Abuela, por favor, cuéntanos un cuento!!!
-Si por favor!!! -La apoyaron todas las pequeñas.
-No lo sé, ya es muy tarde, es hora de dormir.
-Awww… -Exclamaron todas a coro.
-Pues entonces, uno para dormir!!! -Exigió nuevamente la primera…
-Está bien… Les contaré una antigua historia, que ustedes tal vez no deberían escuchar, pero que es buena para hacer dormir a pequeñas somnolientas. Y dice así…
Había una vez, en una época lejana, un portal escondido en un mundo, donde habitaban todos los seres mágicos que podríamos encontrar en nuestros cuentos de hadas. Todos vivían en completa armonía, puesto que el equilibrio entre la luz y la oscuridad, se había mantenido estable… Ninguno sospechaba, que mucho tiempo atrás, cuando el bosque aún era joven, las cosas no habían sido iguales, ya que nadie en este mundo encantado, sabía de la existencia de este portal. Tal vez porque era tan antiguo como el tiempo, o porque estaba tan escondido como los secretos del universo. Fue creado como último esfuerzo de las brujas blancas por terminar con la oscuridad. Y dio resultado… Toda la oscuridad desapareció por el portal, incluyendo un poco de alegría, de tristeza, de soledad, de luz, de risas, varios seres mágicos, y mucha, mucha magia. El problema fue a la hora de cerrar el portal, ya que las brujas blancas de la luz, completamente debilitadas, no tuvieron el poder necesario. Por esto, que se juntaron todas las hadas, uniendo sus talentos, para concentrar la mayor cantidad de magia posible. Pero solo pudieron detenerlo, para que no siguiera creciendo… Lo que no consiguieron fue hacer regresar a las criaturas ni a los tantos dones perdidos. Las brujas luego de intentarlo decidieron dejar el portal intacto, hasta que recuperaran totalmente sus poderes. Y volviendo a su sueño eterno, olvidaron el portal. Nadie que se acercara lo suficiente como para darse cuenta de su existencia podía salir de allí sin ser absorbido por el portal. Pero… ¿Qué pasó con las criaturas que sí fueron absorbidas por el portal? Algunos dicen que murieron. Pero otros, los más confiables, aseguran que los dones absorbidos por el portal, crearon un mundo de confusión e indiferencia, en el que ahora se esconden las criaturas mágicas, tratando de pasar inadvertidas en medio de los habitantes de este nuevo y desolado mundo de alegría y dolor.
La anciana, se levantó lentamente para no despertar a su roncante auditorio, pero cuando se dio vuelta para liberar a la luciérnaga, de la lamparita, la primera pequeña -Que sin duda era la mayor de todas-, la agarró por detrás, haciéndola retroceder.
-Pero que quieres ahora, hija! -Masculló la anciana.
-Es que… mi madre… ya me había contado, esta historia… antes –Tartamudeó la pequeña.
-Y… que quieres saber? -Dijo en voz baja la anciana, para no despertar al resto.
-Es cierto?… lo del portal?? -Preguntó con timidez la pequeña.
-Podría ser… -Dudó un momento la anciana- Y porque quieres saber? -Le inquirió dubitativa.
-Si de verdad, existiera… Qué criaturas crees que podrían ser esas del otro lado del portal? Esas que fueron creadas por la magia, y la oscuridad.
-Humanos… - Murmuró más para sí misma, la anciana, que para su joven oyente.
-Pero… Luz y oscuridad -Repuso la pequeña-. Cómo es eso posible??
-Duérmete ya, pequeña hada… Tu sola hallarás las respuestas.
La anciana dejó huir la luciérnaga, dejando la habitación a oscuras. Todas dormían ya. Reponiéndose para otro día en la hondonada.